martes, 20 de mayo de 2008

Cataratas de Iguazú

De Buenos Aires tomé un avión (aca no se pude decir coger) a Puerto Iguazú y me alojé en el mismo hostal que Jesús, quien había llegado el día anterior. Allí coincidimos con Neil y Josie (del barco de Navimag) y fue un feliz encuentro. Puerto Iguazú es pequeño pero lindo y nos fuimos los cuatro a cenar y a tomar un cocktail al "Jacky Brown" en el que ponían grandes hits de los ochenta. Las cataratas son 270 saltos de hasta 70 metros de altura y se encuentran en el límite Argentino de la provincia de Misiones y el estado de Paraná en Brasil. Decidimos ver las brasileiras primero. Siempre es una gran idea Brasil así que nos instalamos en foz de Iguazú, más grande que la ciudad argentina de casi el mismo nombre. Es un mundo pasar la frontera. Se me hace maravilloso volver a escuchar el brasileiro y disfrutar del colorido y la alegría de la gente pero me llegó al alma ver tanta miseria y tantos meninos da rúa! Los servicios sociales de Foz de Iguazú han ideado un inteligente plan que empieza a recoger sus frutos: En vez de dinero o cogerlos por la fuerza, les regalan tickets que ellos canjean por comidas y así, al ir al comedor a comer todos los días, les hacen seguimiento sin que ellos apenas se den cuenta mientras localizan a sus padres y trabajan con ellos temas de violencia, alcholismo y paternidad responsable. Entramos en el parque y es una experiencia visual y auditiva enorme aunque hubo dos cosas que no me gustaron: ver como los coatíes se habían acistumbrado a comer la basura de los turistas y que se pudiera sobrevolar el parque en helicóptero ya que el sonido perturba a los animales que habitan en el parque. Es curioso como han prohibido el vuelo de helicopteros en la parte argenina pero no en la brasileña con lo cual la medida no sirve para nada pues el ruido, que compite con el estruendo que provoca el agua cayendo a 80 metos de altura, afecta a todo el parque. Al Día siguiente entré en la parte argentina y es más impresionante todavía pues llegas en una pasarela hasta la mísmisima garganta del diablo, cruzas en barco hasta la isla que hay en medio y lo vives todo con más intensidad. Las cataratas están envueltas de magia: las fumarolas las sientes en la piel, el sonido , queda grabado en los tímpanos, los negros vencejos desaparecen bajo el agua en bandadas infinitas, los arcoiris fluyen, por el camino se observan extraños pájaros, mariposas de mil colores, monos y coatíes...realmente impresionante, algo que ver antes de morir!
Próxima estación: Buenos Aires. Final del Viaje.

lunes, 12 de mayo de 2008

Desde Bariloche a Neuquen

El camino de El Bolson a Bariloche está salpicado de lagos y después de la inmensidad y aridez del paisaje patagónico, era muy refrescante y daba pena pasar de largo. Estuve apenas unas horas en Bariloche paseando por el centro ya que parar unos días en todos los sitios lindos por los que paso significaría alargar unos meses más el viaje. Bariloche tiene un toque de la Alemania y la Suiza alpina, llena de turistas que toman cerveza y comen chocolate. Me parecía emocionante estar en el sitio dónde mis padres pasaban sus fines de semana cuando vivieron no lejos de aca. Mi padre trabajaba para Dragados en la presa del Chocón-Cerros Colorados en la Pampa a finales de los sesenta. Seguí hasta Neuquen para visitar no sólo la presa sino también saludar a la familia de ami amiga Stella quien reside desde hace muchos años en España. Neuquen se me antojaba grande comparado con las ciudades de dónde venía. No había manera de encontrar un hotel pues todos estaban abarrotados por no se que convención pero el taxista apagó el taximetro y me acompañó amablemente hasta que por fin encontramos una habitación. Esa noche me dediqué a pasear por el mercadito de artesanía que ponen en la avenida principal. Los dos días siguientes los dediqué a ver huellas de dinosaurios y el esqueleto del donosaurio más grande del mundo (35 metros) y la enorme presa en la que trabajó mi padre de ingeniero. Le llamaron la obra del siglo pues era la primera de esas dimensiones en Argentina. Realmente fue un acontecimiento histórico y era curioso ver restos de las viviendas temporales y el antiguo cinematógrafo, único entretenimiento de los trabajadores argentinos y europeos que alli residían durante los años que duró la construcción. Había muchos paros por la zona pues la presidenta Cristina ha elevado mucho las retenciones al campo y están muy enfadados con el asunto. Es bonito ver los amarillos alamos como barreras naturales contra el viento en las chacras. Una noche sali con Adela y Federico a tomar una cerveza y otra con Beatriz quien me invitó a comer asado en su casa de Cipolleti. Muy interesante su vuelta en auto a la ciudad de noche y la desmitificación del mito de Evita que hizo su marido en la sobremesa...Gracias a todos por unos días estupendos! Próxima parada: Buenos Aires pero sólo unas horas porque he quedado en Iguazú...

domingo, 11 de mayo de 2008

El Bolsón, el pueblo hippie

La mítica ruta 40 estaba cortada por la erupción del volcán El Chaitén así que dimos una vuelta en bus parando en Río gallegos y en Comodoro-Rivadavia hasta llegar a El Bolsón. Las cenizas volcánicas habían cubierto todo el paisaje de gris. Pensé que era nieve hasta que bajé del bus descubriendo que la ceniza chilena había atravesado la frontera y el viento la había traído hasta esta comarca Argentina. Por lo visto en el año 1969 llegó a El Bolsón un grupo que había puesto en escena en Buenos Aires la Opera Rock ” Hair” y que eligieron este lugar para llevar a cabo el regreso a la naturaleza y el sueño de cultivar la tierra en un lugar de encanto. El Bolsón ofrecía el hábitat perfecto: rodeado de montañas, ríos, bosques y pocas rutas accesibles. En ese ámbito se instala aquí el primer grupo hippie que ocupaban una cabaña precaria cuyo alquiler adeudaban desde varios meses atrás y en cuyos alrededores improvisaban tímidos ensayos agrícolas sin agua corriente ni energía eléctrica. A ellos se les sumaron buscadores de libertad, gente llana y de hábitos poco comunes que hacían las cosas con las manos porque todo eso implicaba independencia del consumismo.

Me pasé por la Plaza Pagano dónde montan tres veces por semana su feria artesanal y estuve charlando con muchos de ellos. Encontré gente artesana que trabaja con sus manos para comer, vivir y crear y que educa a sus hijos con libertad, gente que cuida el medioambiente, que ha viajado mucho y que tiene historias interesantes que contar. Laura hacía una cerveza artesanal increíble y había tenido a su primera hija a los cuarenta y uno y ahora, animada por la gente, comenzaba a ponerle nombre a su producto. Christian hacía pipas mapuches y collares de piedra; enamorado de Caños de Meca, acababa de ser papa y orgulloso me presentaba a Teo, su hijo de tan sólo diez días. Agustín Porro (apropiado apellido) tenía un refugio cerca del mirador del azul y la cabeza del indio y Samuel, hacía aceites para masajes y unguentos contra el stress y la depresión a base de hypericus. Había vivido por toda Europa. Yamila era una porteña que llevaba el Refugio Patagónico dónde yo me alojaba y a la que agradezco su bife y sus divertidas historias frente a la chimenea. Algunos de ellos daban talleres de artesanía a los chicos del barrio de chabolas que había al otro lado del puente.

Evidentemente todos no son "hippies" ni se puede mitificar la cosa, pero te da una sensación de ver un grupo humano que realmente ha encontrado un lugar en el mundo de libertad, belleza geográfica y sueños posibles. En esos días y en ese pueblito en cuyos bosques habitan hadas y duendes, que hace una cerveza artesanal maravillosa y que te invitan al toque a su casa, encontré (a pesar de perder la dichosa cámara) magia, sentimientos puros y hospitalidad. Pude compartir muchos sueños con aquella gente y me costó muchísimo salir de ese paraíso natural y eso que estaba todo lleno de ceniza..."

sábado, 10 de mayo de 2008

Su majestad, El Perito Moreno

Recorrimos 80 Km en bus desde El Calafate hasta la entrada del parque Nacional de los Glaciares pasando por el lago argentino y numerosas estancias patagónicas con carretas y ovejas. Cuando está nevado, los pocos gauchos que quedan, deben quitar la nieve y hacer caminos para que las ovejas no mueran de hambre en el invierno. El lago se hiela y la gente patina sobre el hielo en invierno así que debe hacer muchisimo frío. El paisaje patagónico es sobrecogedor y siento una soledad infinita al mirar estas tierras inabarcables. Parece una parte olvidada de la Tierra. Llegamos al muelle y un catamarán nos acercó al glaciar más conocido, el Perito Moreno, que se expande sobre las aguas del Brazo Sur del Lago Argentino. Es una espectacular pared de hielo con una altura sobre el nivel del lago, de entre los 70 y 60 metros y cubre una extensión de 230 Km cuadrados. Lo que más me gustó fue la forma de sus cortes y sus infinitos tonos de azul. Ya me había impresionado el glaciar Gray en Chile y no entendía porqué este glaciar si no es el más grande ni el más alto, es el más famoso... y sigues sin entenderlo hasta que ves como un bloque de 10 toneladas de hielo se desprende del glaciar y cae con estrépito sobre el canal de los Témpanos. Una experiencia tanto visual como acústica, se escuchan fracturas internas en el glaciar ya que la enorme masa de hielo esta en constante movimiento porque desciende gracias a una película de agua que lubrica la roca, y estos movimientos producen fracturas en el interior del glaciar. Tras el paseo en barco fuimos de excursión por los miradores frente al glaciar tomando mil y una fotos al estilo japonés que, como se me ha perdido la cámara (al carajo la mitad del viaje), quedarán para siempre en mi retina y en mi cabecita...(...quien no se consuela es porque no quiere)

viernes, 9 de mayo de 2008

de Ushuaia a El Calafate por aire

De Ushuaia cogimos un vuelo económico de LADE (Líneas Aéreas del Estado) en un avioncito F-27 marca Fokker, la que pilotaba el barón rojo en la primera guerra mundial. La azafata parecía de otra época con su pelo rubio platino teñido, su excesivo maquillaje y su capa al viento azul marino y turquesa. Me resultaba cómico verla tan altiva ofreciendo a alegir seven up ó pepsi en vasos de cartón sin hielo. Teníamos que hacer dos escalas, una en Río Grande y otra en Río Gallegos con lo que estábamos más tiempo en tierra que en el aire pero fue divertido cambiar las interminables horas de autobus por la Patagonia, dónde sólo hay arbustos y calafates, por los colores intensos de los lagos y montañas al atardecer desde el cielo. Aunque, ahora que lo pienso, con el retraso provocado por la erupción del volcán El Chaitén y las escalas, hubieramos tardado en bus muy poquito más. Llegamos a El Calafate de noche y compartimos un taxi con una pareja de jóvenes suizos enamorados. A esas alturas del viaje Jesús y yo parecíamos una pareja españolita en luna de miel y teníamos que aclarar continuamente en los hostales que no éramos pareja y no sólo por una cuestión de camas sino para que los demás mochileros nos supieran "disponibles." El Calafate es una pequeña ciudad turística dónde se organizan excursiones al Perito Moreno y al cerro Fitz Roy. Nos alojamos en un hostal con forma de cabaña de madera gigante con un personal muy atento. Ellos mismos tenían su agencia y hacen excursiones así que nos apuntamos para la mañana siguiente a una navegación a ver el glaciar Perito Moreno. El famoso glaciar toma su nombre del explorador Francisco Moreno el cual a pesar de remontar las aguas del río negro y donar a la nación las hectareas que hoy componen el parque Nahuel Huapi, cerca de Bariloche, murió pobre y olvidado. Pero el destino le ha hecho justicia y hoy se lo recuerda como el gran explorador de la Patagonia Argentina y le han dado su nombre al célebre glacial que hoy inmortaliza su nombre... siempre se llega tarde a los reconocimientos ¿porqué será?

Los indigenas de Tierra de Fuego

El archipiélago de Tierra del Fuego fue, en un tiempo, el hogar de cuatro tribus de aborígenes. Los exploradores blancos los consideraban primitivos y brutales, sin embargo eran inteligentes y con mucha cultura pero no podía entender el conservadorismo de aquellos extraños. El indio siempre compartía todo con sus vecinos. Ahora estas tribus, antes tan numerosas, están casi extinguidas, sobre todo por las enfermedades traídas por el hombre blanco.

Los Haush o Manekent, eran nómades cazadores que usaban el arco de la flecha para cazar guanacos, y vestían con pieles. Con el arpón y la lanza pescaban, y con la marea baja recogían moluscos de las playas. No tenían canoas, y vivían en chozas hechas de estacas o ramas, y a veces con cueros.

Los Onas o Shelkman, numerosos y nómadas, recorrían la mayor parte de la isla grande siguiendo al guanaco. Muy corpulentos (algunos median más de 1,80 metros), eran excelentes rastreadores e incansables cazadores, vestían con pieles de guanaco y calzaban jumni (mocasín de piel) durante todo el año. Nunca usaban canoas, lanzas o arpones. Pescaban solamente con marea baja. Tenían cunas para los bebes, que usaban tatuajes en los brazos, y pintaban sus caras para mostrar sus sentimientos. Organizados socialmente en bandas o linajes, que habitaban un territorio de limites definidos y respetados por las otras bandas, mantenían como unidad la familia. No eran jerárquicos y se regía por la reciprocidad y el acceso igualitario de cada grupo familiar a las fuentes de alimentación, vestido y habitación. Muchos Onas fueron muertos por los blancos pero perecieron más todavía por sarampión y otras enfermedades. El último hombre Ona puro en Tierra del Fuego, Esteban Yshton, murió en 1969.

Los Yamana poblaban las costas del canal de Beagle. Eran inquietos y nunca pasaban mas de unas semanas en el mismo lugar, la necesidad de procurarse el alimento diario, absorbía toda su atención e impulsba su desplazamiento en grupos pequeños, de dos o tres familias así que carecían de jefes o caciques.

Los Alacalufes (mis favoritos) eran indígenas que vivían en la zona costera, entre el golfo de Penas y el Estrecho de Magallanes. Denominados a si mismos “kaweskar”, sus vecinos los llamaron Alacalufes (come mejillones) por su costumbre de comer mariscos. Su nomadismo canoero y mariscador llama la atención pero mas lo hace su casi total desnudez pese al clima tan riguroso. Los clérigos les ponían las ropas de los muertos contagiéndoles todo tipo de enfermedades.
Una de sus principales actividades era la pesca , sus casas cónicas eran de palos curvados que sostenían ramas de follaje , que se ocupaban en la temporada de pesca y recolección de mariscos, donde sus mujeres eras diestras nadadoras .Una vez cumplida la tarea , las casas eran abandonadas para ser construidas de nuevo al año siguiente. Se trasladaban en embarcaciones llamadas “hallef” que eran hechos con tiras de madera cosida , en ellos transportaban bienes e instrumentos, su comida y una pequeña fogata que mantenían siempre encendida , protegida con un fondo de arcilla en el interior de sus embarcaciones.

Por estas hogueras que divisaban los navegantes desde sus navíos, se denominó al lugar "Tierra de Fuego".

jueves, 8 de mayo de 2008

Ushuaia

Llegamos a la frontera argentina para entrar a Ushuaia, la ciudad más austral del mundo. Ubicada sobre el canal Beagle, toma su nombre –que significa “bahía que mira al poniente”– de la lengua yámana. Lo primero que vi al entrar fueron pegatinas enormes que decían "Las Malvinas fueron, son y serán argentinas" y añado con boli, "y Gibraltar, español", pues claro que sí! Me pareció excesiva la sobreexplotación de Ushuaia como lugar del fin del mundo pues era una etiqueta marqueteada que se volvía repetitiva y no creo que le hiciera falta pues era un lugar para la contemplación, con islas, glaciares, bahías y acantilados donde habita una gran fauna marina y con el Parque Nacional Tierra del Fuego, con típicas especies animales y vegetales e importantes testimonios de los primeros habitantes de la región. Nos instalamos en el Hostal cruz del sur, un hostal de mochileros pintado a mil colores. No pegué ojo en toda la noche porque había tres roncones en la habitación de literas compartidas así que a la mañana siguiente nos mudamos. Ushuaia surgió a raiz del proyecto de establecer una colonia penal para que los presos hicieran las obras públicas y se asentara la soberanía sobre el lugar. D,espues fue una carcel para los reincidentes mas peligrosos aunque tambien había anarquistas y hasta el mítico Carlos Gardel estuvo encerrado tras sus rejas. Fuimos a olisquear el museo del fin del mundo donde encontre interesante la historia de la ciudad y como esos presos habian contribuido a su creación. Tras un motin dónde murieron presos y guardianes, se terminó cerrando. Era lúgubre ver las minúsculas celdas originales, sentir el frío y leer pintadas de angustia por la falta de libertad. Fuimos a comer a "Volver", un curioso restaurante cuyas paredes estaban cubiertas de periódicos antiguos barnizados y mil y un cachivaches marinos. Sonaba Bajos Fondos, algo parecido a Gotan Project. Allí servían una sopa de centollo exquisita. Me embarqué a ver lobos marinos, cormoranes en la isla de los pájaros y el faro del fin del mundo. Los lobos marinos descansaban en la roca felices pero algunos jugaban con los barquitos y era un expectaculo para mis pupilas tan poquito acostumbradas a ver tantos animales en libertad. Por la noche fuimos a un pub irlandes bastante popular en la ciudad a beber una pinta y al día siguiente caminé un par de horas por el Parque Nacional de Tierra de Fuego. Quedamos para comer con todos los del barco que por alli andaban: María, Julie y Abdul y su hijo Sami, Lewis, Jose María, Lidia y Jesús. Una pequeña familia del fin del mundo jaja (para seguir con el marqueting de la ciudad). Esa noche fuimos a ver tango a la Milonga del fin del mundo (como no) y vimos parejas bailar tango. Al día siguiente nuestro vuelo de LADE hasta El Calafate sufrió un retraso por la erupcion del volcan El Chaiten así que decidimos vagabundear y ver el museo indigenista y bucear un poquito más en las costumbres de los aborígenes de estas tierras australes.

"El turismo ha empezado a descubrir la extraña hermosura de ese ángulo del mundo que se llama Magallanes. El verano ofrece allí las noches que se prolongan con un crepúsculo inefable hasta las veinticuatro horas y las auroras australes que son un espectáculo de ensangramiento arrebatado del cielo..." Gabriela Mistral

lunes, 5 de mayo de 2008

Punta Arenas, el punto más austral del continente

De Puerto Natales cogimos un bus a las 7 de la mañana y en tres horas llegamos a Punta Arenas, a orillas del Estrecho de Magallanes, antiguamente Punta Arenosa, traducción literal del nombre inglés "Sandy Point". Es la ciudad continental más austral del mundo, siendo puerto de abastecimiento para el creciente tráfico bioceánico. Punta Arenas dejó de ser un pueblito de casas de madera y se convirtió en una elegante ciudad de la "belle-epoque", con elegantes mansiones que pertenecían a las familias Braun y Menéndez, hoy transformados en museos. Los triunfantes inmigrantes se convirtieron en elegantes sibaritas. En el centro de la plaza y bajo la estatua de Magallanes, se ha vuelto costumbre besar el dedo del pie del indio que lo adorna, con lo que el viajero sabe que volverá. Visitamos la casa de Sara Braun, hoy Club de la Unión en cuyo bar, se reunen navegantes, aventureros y mochileros y al Museo regional de Magallanes, antiguo Palacio de los Menendez, que te da una visión costumbrista de la época y de la ostentosidad de los Menendez así como una interesante historia de la navegación. Me asomé al cementerio y me pareció increible ver la ostentosidad que esta gente volcaba también en sus mausoleos. Punta Arenas cuenta con una zona franca para comprar sobre todo cosas electrónicas a precio bajo. Nos topamos con Jose Marìa y Lidia, los amigos porteños y contratamos una excursión a Fuerte Bulnes para el día siguiente. Fue magnífica pues el guía, Hector, había sido guardaparques del lugar durante cinco años. Parecía Petete con sus amplios conocimientos de botànica, geografía, historia y antropologìa dejàndonos boquiabiertos con una exposición magistral durante la excursión. Vimos el fuerte Bulnes....el bosque y la punta mas austral del continente americano pues aunque era Cabo Froward, era imposible llegar por las condiciones climàticas. Fue un dìa relindo y una noche graciosa pues nos lanzamos a la calle descubriendo que había mucha mucha fiesta en aquella ciudad tan peculiar. Al dia siguiente y tras doce horas de autobus nos fuimos para Ushuaia. Chau Chile! Hola Argentina! ahora hay que cambiar el chip: del cachais? al che viste?, de los huevones a los boludos o pelotudos y de los lucas a los mangos...

miércoles, 30 de abril de 2008

Las Torres del Paine



Desembarcamos en Puerto Natales y nos fuimos al Erratic Rock, un hostal de mochileros dònde daban amplia informaciòn del parque nacional de las Torres del Paine. Allí iban llegando a cuenta gotas, la gentita del barco, parecìamos la pandilla "chicle". Esa tarde nos dieron una charla gratuita sobre el Paine y nos fuimos a cenar con parte de la tripulación. Rodrigo, el piloto, nos llevó hasta un asador patagònico dònde degustamos un bife chileno y un buen vino tinto que nos supo a gloria tras cuatro dìas de comida de rancho. Al día siguiente nos fuimos temprano al Parque. Se trata de un conjunto impresionante de montañas gobernadas por empinadas torres de granito y por los Cuernos y el Paine Grande. El macizo montañoso está coronado de glaciares y rodeado de lagos con colores de aguamarina, esmeralda, turquesa, zafiro y lapislázuli. Un microclima sustenta una flora y fauna silvestre que retoza libre en torno a lagunas y hermosos bosques de árboles barbudos. No es de extrañar que el lugar haya sido designado Reserva Mundial de la Biósfera de la UNESCO. Por el camino vimos manadas de guanacos. El bus nos dejò en el lago Pehoe dònde un catamaràn nos llevaría a través del lago a una de las bases del parque, la hostería Pehoe. Subimos caminando durante media hora a ver un catarata. Nos alojamos en la hostería, dejamos las mochilas y comenzamos a caminar. Caminamos por bosque hasta el Glaciar Gray durante tres horas y media con una corta parada para comer un sandwich y una manzana. Hacìa frìo cuando parábamos así que seguìamos caminando. El Glaciar Gray es espectacular con infinidad de tonos de azul. La naturaleza me conmueve. Me dan ganas de llorar y de gritar a la vez. Es una sensación muy grande de libertad.


Llegamos felices y contentos ya anocheciendo a la hostería dónde nos habìamos ganado una comida caliente, una ducha y un rato de relax ante la estufa. El día dos teníamos una larga caminata con las mochilas hasta el campamento italiano a cinco horas donde hicimos una parada y habìa que subir al valle del frances pero por las horas de luz que quedaban fue imposible y llegamos justo a traves de ríos y una playa hasta el refugio los cuernos (3 horas más) dònde habìa un ambiente mochilero acogedor y una cocinera de lujo a quien ayudè a preparar los ñoqui. Una catalana y un francés se extraviaron y vieron un puma adulto, se llevaron un buen susto!. Un guía sacò una guitarra y otros se dispusieron a contarnos historias de pumas y de montañeros perdidos en el parque. (los guías nos explicaron la diferencia entre perdido y extraviado que es sólo perder el sendero para volver a encontrarlo). La noche estaba estrellada y nos quedamos hasta tarde alrededor de la estufa charlando y riendo pues aunque nuestros pies estaban cansados, la emoción de estar allì era bien fuerte pues nuestros ojos habían visto lagos verdes, montañas de granito, arboles amarillos y rojos, nevados y ríos, còndores... El día tres teníamos un largo camino (cinco horas) hasta los cuernos así que madrugamos y salimos los primeros. Jesús es un buen montañero y yo me he sorprendido a mi misma, la verdad. Esta jornada estuvo llena de playas que daban al lago, ríos con puentes colgantes, las increibles torres del Paine, vacas, caballos, bosques amarillos y rojos y cóndores volando por encima de nuestras cabezas. No tengo palabras para describirlo pues me faltan adjetivos...No es sólo un parque, es uno de los lugares màs bellos de Sudamèrica...sólo patearlo justifica aventurarse hasta el borde mismo del mundo...

Durante la travesía a Puerto Natales

Barcos de Puerto Eden (pueblo nativo Kawéskar) van a recoger la carga (sobre todo fruta y verduras) que llevamos a bordo.

Craig y yo y debajo de izquierda a derecha, Natalie, Andrea, Eva y Gary.
¿ensoñación?
el mar se vuelve plateado.
divisando lobos marinos y delfines.

martes, 29 de abril de 2008

De Puerto Montt a Puerto Natales

Hicimos un recorrido en este carguero tipo ferry que transportaba carga, vehículos y 45 pasajeros. Navegamos a través de canales que nacieron como resultado del avance de los hielos de las gruesas placas hace doce mil años, lo que esculpió la fisonomía del lugar.
Una travesía que nunca olvidaré por los paísajes y la extraordinaria fauna: la marina y la de a bordo: tripulación y pasajeros.

de Puerto Montt a Puerto Natales en carguero Navimag

Cuando llegue a Puerto Montt me dirigí al puerto a comprar el pasaje ya reservado en Navimag. Me dijeron que debíamos embarcar a las 19.30 asi que me dediqué a pasear, comprar útiles de trecking y a llevar mi sucia ropa a la lavandería. Cuando llegué a la sala de embarque, habría unos 45 pasajeros de distintas nacionalidades. Andrea, nuestra guía chilena, nos dió información y preguntó cuántos de los allí presentes hablábamos español. Sólo 6 levantamos la mano. Riendo dijo que ya saldrían más al día siguiente pues los españoles eran "muy tímidos". De repente escuché al final de la sala -"ejque" yo soy español y no soy nada tímido" pensé "osti, un madrileño". Resultó ser Jesús y me dijo que comprara fuera lo que necesitara que en el barco las cosas valían el doble. Le hice caso y pronto nos hicimos amigos. Había gente de distintos paises (Canada, Australia, Inglaterra, Irlanda, Francia, Inglaterra, USA, Dinamarca, Argentina, Chile, USA, Marruecos...) Desde el primer momento el amplio grupo conectó y ya no hubo ningun grupo aislado. Esa noche embarcamos y se podía adivinar por el olor el contenido de la carga: caballos y vacas. Nos sirvieron la cena y avisaron que no zarparíamos hasta las dos de la mañana. Nadie protestó. Mi camarote, de dos literas y baño, era pequeño pero sólo tenia que compartirlo con Natalie, una francesa risueña. Las dos nos caímos bien en seguida e hicimos pandilla con Lewis, un british muy irónico y Craig, un canadiense guardaparques muy divertido. Así que estuvimos bebiendo vino tinto y jugando a las cartas hasta la una de la mañana. Me meti en la minicamita y me quedé dormida pensando que en una hora me despertaría el sonido de los motores y por eso cuando nos despertaron por los altavoces para desayunar me extrañó no haberme despertado (me despierto con el vuelo de una mosca) y asomé la nariz a la ventana y vi que no habíamos zarpado. Seguíamos en puerto Montt!. Me duché y me dirigí al comedor dónde se iban agolpando los pasajeros para el desayuno con caras de interrogación. No recuerdo que excusa nos dieron pero nadie protestó. Esa mañana nos pusieron un documental de la patagonia y estuve jugando con Jesús en cubierta al ajedrez dibujado en el suelo y de piezas gigantes. Fue divertido. Pasábamos tiempo en la cabina de navegación con Jose María y Lidia, un matrimonio argentino de sexagenarios con el que conectamos en seguida. zarpamos con 23 horas de retraso, nadie protestó. El capitan y uno de los pilotos, Rodrigo nos enseñaban sobre cartas de navegación y rutas que veíamos en los mapas, nos dejaban prismáticos con los que ver leones marinos, delfines y pinguinos y hasta una ballena respirar. Divisamos salmoneras, glaciares y el maravilloso y cambiante paisaje. Hemos navegado por el Golfo de Penas, el Canal Mesier, Golfo de Corcovado, la angostura inglesa, Bahía Anna Pink, parado en Puerto Eden, Canal Wide..., disfrutado atardeceres naranjas, visto documentales y peliculas estupendas, escuchado charlas antropologicas, jugado al bingo, a las cartas y a todos los juegos absurdos e inaginables, contado historias, aprendido de geografía e historia, leído mucho, escrito diarios, mareado en la parte oceánica y algunos, vomitado por la borda, intercambiado libros, experiencias....en resumen han sido cinco días entrañables en el que todos eramos una gran familia y cuando llegamos a Puerto Natales creo que todos hubieramos seguido en aquel barco unos cuántos días más.!!!!

Se sucedieron abrazos e intercambios de emails junto con promesas de encontrarnos en el circuito de Torres del Payne o en Buenos Aires. Muy recomendable esta travesía por el paisaje, la fauna marina y por la tripulación del Navimag: Rodrigo (piloto), Andrea (guía), Carla (supervisora), Hugo (médico) Cristians, (camarero y D.J.)...ahora que lo pienso, mejores personajes que los de vacaciones en el mar! Bajé triste en Puerto Natales (que mal llevo las despedidas) pero contenta de estar tan al Sur. Desembarcamos en Puerto Natales una mañana muy fría...

lunes, 21 de abril de 2008

Chiloé

la casa de Pablo y Martín con marea baja Martín, un pescador de 7 años
Pablo con la red y Rodrigo a los remosRobalos
Martin y yo




costa de Piñuihuil e iglesia de Chonchi



pescadores con centollos

Chiloé (parte 2)

Tras despedirme de los López cogí el último bus a Castro, la capital de Chiloé. En la parada un chico de pelo largo y sonrisa amable se presentó como Luis y me ofreció su hostal "la torre de Babel" y le seguí bajo la lluvia. Resultó ser una acojedora casa dónde se hospedaban una pareja de franceses ingenieros forestales y un puñao de chilenos viajeros de todas las edades. Esa noche nos reunimos todos junto a la estufa a conversar animadamente y jugar a las cartas. Madrugué y nos fuimos los franceses y yo a Cucao dónde se ubica el parque nacional justo cuando comenzaba a llover. Nos tocó recorrer durante tres horas bajo la lluvia los senderos del Tepual, de las dunas y de la playa pero disfruté del bosque de coniferas autoctonas, de la vegetación y la inmensa playa de arena blanca de la costa del Pacífico. Esa tarde ya estaba de vuelta en Castro visitando librerias, la iglesia y los palafitos costeros, protegidos tambien como monumento nacional. Salimos a tomar unas cervezas por Castro y al dia siguiente, Luis me propuso que, como quería hacer turismo vivencial-rural, que me fuera a Quellón, al Sur de la isla. Su amigo Pablo era pescador y áhumaba el salmón para su venta. No lo pensé ni un instante y nos fuimos a esperar a Pablo que venía a Castro a por viveres. Cuando llegó decidimos que yo pasaría el fin de semana en su casa con el y su hijo Martín de siete años de edad. Compramos verdura, fruta, vino y queso. Tambien un ventilador para secar el salmón en el proceso de ahumados. Pablo es un pescador artesano de 36 años y consiguió demostrar en los tribunales que Martín estaría mejor cuidado con el que con la madre. Cuando llegamos no me podía creer mi suerte pues su linda casa de ventanales enormes estaba en un lugar mágico al borde de una boca de mar donde su barca quedaba varada cada seis horas por la marea baja y dónde leones marinos, cisnes negros, martines pescadores o colibries tenían alli su habitat natural. Cuando conocía a su hijo Martín fue un flechazo mutuo y me hizo de guía. En seguida comenzaron a llegar clientes para comprar salmón y se convirtió el salón en un lugar de peregrinos en busca de ahumados hasta que sentí un grito de asombro. Me volví y eran los López que se habían salido de la carretera buscando salmón y se preguntaban que hacía yo allí metida. Aquello fue una algarabía de besos y abrazos y muchas risas. Cuando se fueron los clientes abrí una botella de vino, cortamos queso y salmón con eneldo y choritos al vapor (mejillones) e hicimos una cenita con Pablo, Rodrigo, un leñador amigo de Pablo y el profesor Diego. Del vino pasamos al ronsito y acabamos remando en el bote bajo la luna llena rodeada de leones marinos en una de las noches más bonitas de mi vida. Al día siguiente salimos a pescar con red y pescamos doce rábalos. Aprendi muchas cosas ese fin de semana sobre la hospitalidad, el amor, la pesca, el proceso de ahumados de los pescados pero sobre todo aprendí que la felicidad está en las cosas más sencillas de la vida y un atardecer o el vuelo de un pájaro no se pueden ver por internet, es simplemente, absurdo. Martin, a quien contaba cuentos peruanos para que se dormiera, me dijo que me quería y que me quedara, Pablo no quiso cobrarme la estancia pues dijo que yo le habia aportado mucho con nuestras conversaciones y que era bella y culta (dos adjetivos mayores) y Rodrigo, el leñador forestal..bueno esa es otra historia que será contada en otra ocasión...

Pienso que la vida te devuelve la hospitalidad que tú has regalado y desde que tengo uso de razón, mis casas fueron siempre sitios de refugio y de encuentros con lo cual pienso que ahora la vida me la está devolviendo, abriéndome ventanas y puertas...Este viaje es un regalo de vuelta, de eso no tengo la menor duda: No me he sentido sola ni un minuto y estoy conociendo a gente que me tiende la mano sin conocerme de nada, que me abre las puertas de su casa y me mete en sus vidas sonriendo. Tuvimos un asado con los amigos de Pablo y Rodrigo y al día siguiente fuimos a Dalcahue a una feria de artesanía y a Castro de vuelta. Rodrigo y Luis me despidieron en la estación. Pienso que cada lugar es mejor que el anterior y cada despedida, más triste. Esta noche me embarco en el carguero de Navimag por glaciares cuatro días hasta Puerto Natales...Me acerco al estrecho de Magallanes y al Cabo de Hornos, me acerco al "fin del mundo"...

domingo, 20 de abril de 2008

La isla mágica de Chiloé (Parte I)

Chiloè es un lugar mágico y lleno de historias y tradiciones del que me ha costado mucho salir.
La gran isla de Chile tiene 180 km de longitud y 50 de anchura a la que se accede por el canal de Chacao. En seguida me enamoré de su mitología y leyendas, de sus iglesias de madera patrimonio de la humanidad, de sus palafitos debajo de sus pintorescas casas donde los pescadores amarran sus barcas, de los guisos y mariscos, de los bosques, calas y fauna, y sobre todo, de la cordialidad de su gente pues los chilotes tienen una identidad bien propia. La mayoría de la gente vive de agricultura y de la pesca (salmón y mariscos especialmente) y algunos, del turismo.
Llgué a Ancud, fundado en 1767 para defender el litoral. Era un pueblo rico hasta que el terremoto-tsunami de 1960 lo destrozó y cubrió toda su línea ferrea. Decidí quedarme y busqué hospedaje sin suerte hasta que pasé por delante de una enorme ventana al mar. Resultó ser el hospedaje Lluhay, uno de esos sitios entrañables que te hacen sentir como en casa desde el primer segundo y cuya propietaria, te invita a sentarte en la chimenea del salon mientras juega a dominó con sus amigas o se pone a tocar el piano. Anduve por la costanera y el puerto y visité el museo de historia y mitología el cual encontré bastante interesante. Cuando comenzó el frío me fui a sentar con las mujeres chilotas junto a la chimenea y recomendaron la hosteria para cenar. La comida y el vino fue lo de menos ya que una anciana con un pañuelo en la cabeza y una cesta de junquillo que pensé que venía a pedir limosna resultó ser una humorista disfrazada contratada por la hosteria para sus clientes. Todos los alli presentes nos partimos de risa literalmente pues tenia un humor picaron que no pegaba con su edad (una especie de Doña Rogelia chilota). ¡Que vieja más graciosa!
Al dia siguiente me fui a conocer el fuerte de San Antonio y coincidi con Carlos, un septegenario hijo de un marino español quien me deleitó con las historias de los españoles en la isla y la última batalla antes de la independencia de Chile en aquel mismo lugar. Por lo visto los españoles allí tenían una mujer oficial y varias queridas indigenas pero absolutamente a todos los hijos bastardos le ponían su apellido así que la isla estaba plagada de Garcías, Pérez, López o Mansillas. Me fui a la estación de bus rural y hasta que salió el bus, cuatro viejos cordiales me advertían que tuviera cuidado con el "Trauco", un ser mitológico que dejaba embarazada a las solteras que andaban por la isla. Me monté en el bus hacia costa de Piñuhiul el cual me dejó en un cruce y comenzé a caminar disfrutando del sol, de las vacas y caballos que se cruzaban libres por mi camino y de las calas junto al mar azul. Tras una hora de camino llegué a la playa frente a las islas de los pinguinos y unos pescadores que sacaban harto centollo me dijeron que no era época para ver pinguinos aunque había muchos lobos de mar. Entré en el único lugar abierto a pié de playa y me encontré un ambiente muy festivo pues la familia López de once hermanos entre los sesenta y los setenta y cinco años andaban vendiendo un terreno de sus padres en ese preciso instante. Como locos estaban al celular con los dos hermanos que estaban en Santiago en la Notaría a punto de firmar con una empresa vinícola la compra de los terrenos para cepa. Cuando la escritura se firmó, aquello fue un algarabía de "yupiii" "Por fin tenemos plata" de brindis a gogo que me pilló a mi por medio acogiéndome para festejar con ellos todo el día. Comimos, bebimos y me subieron en su furgoneta. Nos fuimos cantando tonadas chilenas hasta el faro coronas al punto más Noroeste de la isla. Por el camino paraban a preguntar cualquier tontería a los pescadores o agricultores que ellos consideraban más guapos con el afan de buscarme novio chilote. Gracias a Carmen, Jaime, Esther, Isabel, Jose Ernesto, Alicia, Eliana y Ricardo por acogerme como una hija y pasar un día entrañable y divertidisimo...(calculé que al cambio, cada hermano ese día se llevaba 4 millones de las antiguas pesetas).
to be continued...

martes, 15 de abril de 2008

Puerto Montt

Viajar de Santiago a Puerto Montt en autobus es adentrarse en la espesura de los bosques. El Norte de Chile es un interminable desierto y sòlo se ven cerros y cerros de arena dònde a veces no crece ni un mìsero cactus. Es la soledad infinita hasta que el crepùsculo se convierte en un lienzo rojo colgado a la ventanilla del autobus. Sin embargo conforme te acercas al Sur comienza el bosque pluvial templado (el segundo màs grande del mundo) lleno de Alarces (cipreses), Araucarias, Tepas, Ulmos... Al paisaje de bosque le acompañan cordilleras nevadas en el horizonte y casas de madera en cuyo jardìn pastan vacas y ovejas. Me parecía el "Show de Truman", era...¡demasiado perfecto! A ratos, daba la impresión de que el autobus lo habìan abducido unos extreterrestres y lo habìan devuelto en Alemania. Tiene su explicaciòn y es que en el pasado inmigraron tantos alemanes a esta parte de Chile que terminaron imponiendo la arquitectura y dejando huella en la gastronomìa, industria y producciòn de leche.

Puerto Montt es caótica y alegre. Lo mejor de viajar en esta época y a pesar del frìo es no tener que toparte con turistas a donde quiera que vas y al ser temporada baja, todo es mas barato y la gente te mima mas porque eres casi la única mochilera. Llegué a Puerto Montt y busqué hospedaje. Siempre llego a sitios familiares buscando historias y paz y esta vez fue fácil pues lo encontré a la primera y cerca del mar. Como no podía ser menos dejé la mochila y me tiré a la calle. Fui al puerto a reservar pasaje para el barco que me habria de llevar en una semana justo (salen los lunes) a Puerto Natale cerca de la patagonia chilena. El barco es un carguero lleno de ovejas, vacas y caballos cuyo hedor se siente en los dormitorios colectivos. Al ver el potencial turìstico que tenìa este carguero, la empresa, Navimag, decidió remodelar el barco y ahora trasnporta ganado y mochileros quienes durante cuatro dias recorren fiordos casi deshabitados y angostos. Espero no morirme de frío, peste o estòmago revuelto pues me han contado que la travesìa es dura y suele dar naùseas atravesando el Golfo de Penas (claro, con ese nombre...). Reservé camarote compartido para cuatro con baño privado y pedì que no me pusieran con roncones pues cuatro dias sin dormir eran demasiados. Después estuve comprando fotos en sepia inèditas de Allende con Fidel y del Ché (es lo unico que no pesa) a una exhippy chilota. Me acerqué al puerto pesquero a comer dónde Maria Olivia y Marcelino en su cocinería al lado del mar me ofrecieron la mejor merluza que he comido nunca. Nos caimos bien e hicimos sobremesa juntos con el cafecito, tras lo cual me fui a dar un paseo por los mercados artesanales y las callejuelas de la ciudad. Se veía un poco muerta así que me meti en el cine. Al salir el viento era frío y decidì irme a dormir pues no me imaginaba que hubiese ambiente en aquella ciudad gélida y fantasmal donde a las diez ya no se veia un alma por la calle...Al día siguiente cogí el ferry a la isla de Chiloè...

lunes, 14 de abril de 2008

La metròpoli: Santiago de Chile

Jorge y su pareja, Cris me introdujeron en la capital y me presentaron a unos estupendos personajazos santiaguinos. Llegué de noche y estuvimos en la comuna de Maipu de charleta hasta que nos venció el sueño. Al día siguiente me di una vuelta con Cris pues Jorge curraba con sus menores delincuentes. Atravesamos la casa de la moneda dònde aùn habìa restos de la balasera del fatídico 11 de septiembre del 73 incrustada en los edificios aledaños. Por el otro lado de la moneda se erigìa una estatua de Allende que todavìa hoy adornan con flores. Cuando Pinochet diò el golpe de estado colocò en la plaza la antorcha o llama de la "libertad" que custodiaban milicos y que los chilenos llamaban "de la mentira". Con la vuelta a la democracia se apagò la llama y hoy en su lugar unos activistas de Greenpeace han extendido una ballena azul gigante de aire y goma para sensibilizar sobre la pesca de arrastre y la caza indiscriminada de ballenas. Vi la plaza de armas con la catedral y el edificio más antiguo de Santiago, el precioso edificio de correos. Muchos octogenarios jugaban al ajedrez mientras humoristas y pintores se disputaban el otro lado de la plaza. El centro es bullicioso y feo pero suena música en cada esquina. Subimos al cerro de Santa Lucía dónde hay unos magnìficos jardines franceses salpicados con estatuas eròticas y un mercado artesanal mapuche. Los indìgenas mapuches (mapu es tierra y che es gente) son alrededor de 900.000 en Chile y viven en la zona de la Aracaunia y los grandes lagos. Fue el ùnico pueblo que no se sometiò a los temibles incas o a cualquier otro posible invasor como los españoles. Hoy siguen luchando contra un enemigo peor: Las multinancionales con Endesa a la cabeza que quieren imponer hidroelèctricas en sus tierras ancestrales.
El barrio de Bellas artes es bohemio-chic y està salpicada de lindos cafés y tiendas de segunda mano. Un edificio acogìa a las victimas de la dictadura pero me temo que se ha pegado un gran carpetazo al tema siendo muy pocos los milicos que cumplen hoy cadena perpetua y apenas casi ninguna familia ha recibido indemnizaciòn del terror. Se me ponen los pelos de punta al pensar en que la policìa de hoy son los torturadores de ayer. En Chile no ha habido transiciòn como hubo en España y estamos hablando de que los jòvenes de hoy aun recuerdan como le ponian de niños metralletas en la cabeza buscando a sus padres que andaban escondidos en el sobretecho de su casa. La iglesia catòlica con el Opus Dei a la cabeza tiene un gran poder en un paìs dònde hay demasiados embarazos de adolescentes y paradojicamente ayer prohibieron la pildora del dìa despues por considerarla abortiva...
Fue una noche increible de juerga por Santiago y un domingo lindo de mercadillo, malabares, marisco y vino blanco en el mercado central diseñado por Eiffel y subida en funicular al cerro de San Cristobal a ver el atardecer. Nos reiamos desde arriba al descubrir como las comunas de los ricos estaban menos contaminadas que la de los barrios pobres...Hasta en eso tienen suerte!
Felipe, Gabi, Victor, Jorges, Cris..¡GRACIAS POR EL INCREIBLE FIN DE SEMANA!
Me voy hacia el frìo Sur, a Puerto Montt en un autobus que durarà unas 12 horas...

sábado, 12 de abril de 2008

A Santiago de Chile

Volvimos con los israelitas a San Pedro de Atacama y se vinieron todos a mi hotel así que la pasamos tumbados en las hamacas leyendo, en internet y llevando ropa a la lavandería. Me dediqué a recorrer el pintoresco pueblo y a saludar a la gente que conocía de la otra vez. Amit, Erez, Nil, Ido y Adi fueron estupendos conmigo. He de reconocer que al principio tuve mis reservas con ellos y eso no me convierte en racista pero he visto muchos grupos de israelitas en Cusco y nunca se mezclan con la gente. Ellos eran distintos pues estos judíos alegres me acogieron desde el primer momento, cuidaron y me prepararon una cena a base de ensalada y Shakshuka, un plato típico de Israel. Salen del ejército después de años alli metidos y se dedican a viajar. Muchos de ellos trabajaban con hijos de inmigrantes y eran muy muy divertidos. Amit era literalmente igual a Borat que por cierto es judío. La despedida, en medio de un partido del Barsa y un equipo aleman dònde iban ganando los primeros, fue triste pues además de despedirme del grupo, Oscar, un chileno parecido a Achero Mañas me había birlado el corazón.Cogí mi mochila y me subí al autobus que me llevaría a Santiago de Chile y cuyo viaje duraría 23 horas. A las cuatro de la mañana se rompió el bus y tuvimos que esperar en medio del desierto con mucho frío para hacer transbordo pero hubo suerte y al final el viaje duró 25 horas. Llegué a Santiago de Chile rota y resfriada pero contenta al ver a Jorge, mi colega vasco, esperando en la estación. Jorge es un psicòlogo que habìa sido voluntario en el Hogar de las Estrellas y me iba a alojar en su casa en la comuna de Maipu...

miércoles, 9 de abril de 2008

de San Pedro de Atacama al Salar de Uyuni

Llegué a San Pedro de Atacama una mañana calurosa. Busqué hotel y tuve suerte pues en el barato Hotel Corvatsch había hamacas en un patio agradable, cocina para los clientes e internet gratis. Me instalé en mi pequeña habitación abuahrdillada y me fui a desayunar. San Pedro de Atacama es parada popular entre viajeros de todo el mundo así que da la impresión que hay más mochileros que nativos, quienes a veces se sienten abrumados y hay que ser especialmente amables con ellos. Tiene pequeñas casas de adobe y una pitoresca plaza llena de arboles con una iglesia blanca muy bonita. Desde cualquier sitio de la plaza se observa el Licancábur, un volcan nevado de 5.916 mts. Desayunando en "Todo natural" observé a un chico alto y pelirojo que se disponía a sentarse en la mesa de al lado. Le pregunté en inglés por las excursiones al valle de la luna y se sentó a mi mesa a desayunar. Es irlandés y se llama Ray. Me contó que ha aparcado su trabajo de ingeniero por un año para poder dar la vuelta al mundo. Acababa de conocer a mi compañero de viaje por unos días pues ambos queríamos hacer la misma ruta: alquiler de bicicleta hasta un oasis natural, sandboarding en las dunas de la cordillera de la sal y ver atardecer en el valle de la luna dónde la luz cambiaba el color de aquellas montañas de ocres a naranjas y amarillos y daba la sensación de estar en la superficie lunar como nos anunciaba el nombre del valle. Fue un gran día. Cansados y con arena hasta las orejas nos fuimos a ducharnos y quedamos para cenar. Elegimos el "Adobe" por la recomendación de Christian, el monitor de Sandboarding, por la hoguera central y por la música que pinchaba el D.J. y ya puestos nos dimos un homenaje pidiendo buen vino chileno, carpaccio de salmón y rissoto de quinua. La noche estuvo divertida pues fuimos a un bar lleno de lugareños y a una fiesta en una casa enorme dónde un grupo de chilenos tocaban saya y la gente bailaba como loca. Al día siguiente temprano habíamos decidido irnos tres días a Bolivia, al Salar de Uyuni. Un microbus nos llevó a la fontera boliviana dónde nos esperaban cuatro coches 4x4. Mi grupo eran Ray el irlandés y unas londinenses muy lindas. El chofer era Darío, un viudo boliviano de 64 años que en seguida conectó conmigo y me nombraron intérprete al toque. Fueron tres días increibles de lagunas verdes, turquesas y coloradas llenas de flamencos, de ver geisers, manadas de vicuñas, zorros, bosques de piedra, montañas nevadas y el salar de Uyuni que es el más grande del mundo con 12.000 kms. Por las noches dormiamos poco pues el grupo era entretenido y además de nuestro coche iban 3 carros más con gente muy ecléctica: unos israelitas graciosisimos, una pareja de franceses de circo, una pareja alemana y otra francesa ya mayores, un koreano y un japonés. Los hoteles y las comidas dejaban mucho que desear pero la pasamos increible. El último día vimos la isla de Incahuasi y era como un espejismo que en medio de ese inmenso salar pudiera haber una isleta llena de catus que apuntaban al cielo. También vimos un hotel hecho de sal. Acabamos en Uyuni pueblo y alli algunos seguian para La Paz y yo me volvía con los israelitas para San Pedro de Atacama. Siempre da pena decir adios a gente con la que hay química..así que era cierto...nunca se viaja tan acompañada como cuando se va sóla...

miércoles, 2 de abril de 2008

Diario de un viaje por América del Sur: el comienzo: de Perú a Chile

Uno de Abril. No lo alargo más que ando en el Cusco como atrapada sin motivo..así que elijo la compañera de viaje: una mochila verde que lleno con 17 kilos de cosas inútiles (nunca supe hacer maletas y ya creo que es tarde pa aprender) y algunas cosas útiles: 2 libros, un ipod y una cámara digital. El destino cambió mi ruta de Bolivia a Chile por una huelga de productores de aceite y transportistas y las carreteras hacia Nines (la cual andaba en Cochabamba en un proyecto del mal de Chagas) andaban bloqueadas... así que cambio la ruta y me saco un bilete para Arequipa y un vuelo para Arica desde allí pues además de barato, me ahorraba ocho horas de bus tras las diez horas que ya me iba a meter entre pecho y espalda. Cusco me regaló un atardecer increible y Carmen, un abrazo. En la sala de espera de Cruz del Sur todos me preguntaban a donde iba..es cierto que la gente te habla cuando te ve solipandi y me dijo alguien que cuando viajas sóla viajas muy acompañada. Tres japos entran sudando de correr porque llegan tarde.. jaja los pobres no saben todavía que por muy tarde que creas que llegues, el bus siempre saldrá mas tarde! bueno.. excepto en algunas ocasiones que al conductor le da por salir quince minutos antes y tú llegas puntual y te dicen que ya salió y te toca coger un taxi y perseguir al bus hasta que para y te montas a la carrera...Son las cosas entrañables de mi Perú.
Llegué al amanecer a la ciudad blanca coronada por el volcán Misti. Arequipa es la segunda ciudad más grande del Perú y debe su sobrenombre al color de la piedra calcárea volcánica, el "sillar" con que está construida la ciudad. Me pareció una ciudad alegre con habitantes atentos, gentiles y muy contestatarios pues siempre tiran de la oreja a todos los corruptos que se han sentado en el sillón presidencial.Visité el populoso centro, la catedral, el convento de Santa Catalina y las terrazas agricolas. Me gustó merodear por la bonita plaza de armas llena de árboles, palomas y flores. Hay octogenarios haciendo fotos polaroid y en los bancos de las esquinas se sientan "copiadores" con viejas máquinas portatiles de escribir apoyadas en las rodillas. A ellos acuden los que no saben leer ni escribir para que les redacten oficios, solicitudes o simples cartas de amor. Muchos sólo quieren pedir perdon a su esposa por mujeriegos o borrachos y se dejan asesorar por el escribiente quien tiene más vivido y habla más bonito. Conversando con la gente supe que viven de la agricultura y ganadería pues hay poquita industria. tambien viven del turismo. Los arequipeños presumen de ciudad, de montañas y gastronomía. A mi me parecen un híbrido entre el serrano y el costeño pues están a 100 kms de las playas de Mejía o Mollendo. Me gustó tanto la ciudad que cuando miré la hora, subí a un taxi a la carrera porque perdía el vuelo para Arica, el más corto de mi vida. Volando pude ver la punta del volcán Misti sobresalir entre unas nubes que jugaban con nosotros imitando picos de nevados. Cuando bajé estaba en el desierto. Arica es una ciudad fronteriza venida a menos pero ya se nota el contraste con su vecina pobre de al lado. Hay balustradas en el paseo marítimo y hasta Macdonald's.¡puaj! Todos los hoteles estaban llenos porque es un sitio de buenas playas y sol todo el año. Cuando iba a tirar la toalla encontré un alojamiento de unos eslovacos y aunque la habitación era mediocre, estaba limpia. Me duché con agua fría y subí al morro a ver el atardecer, dónde aún había reliquias de la guerra del Pacífico. Un taxista de 100 kilos se encariñó conmigo y el y su mujer me llevaron a recorrer la ciudad en su taxi: playas, plaza con edificios de Eiffel y lo más impresinante lo vi en el puerto: a un palmo de mi mano dos enormes leones marinos andaban echados sobre las rocas. Por lo visto se han costumbrado a vegetar por allí para que los pescadores les den las visceras y sobras del pescado que capturen ese día. Después fuimos los tres a cenar, a beber piscosauers y a cantar karaoke al casino. Creo que ellos se lo pasaron muy bien.
Al día siguiente me fui andando una hora hasta la linda playa de la Lisera y alli estuve todo el día echada en una hamaca y bañándome. Marcia, una chilena de 62 años se me acercó para coversar y nos hicimos amigas. Me habló de "Pinocho", me regaló un enorme abrazo y me invitó a su casa a Santiago de Chile. Los eslovacos, amables, me dejaron quitar la salitre y me acompañaron a coger el bus a San pedro de Atacama. Me gusta viajar sóla pues conoces gente entrañable y le tomas mejor el pulso a las ciudades porque al estar sóla, tus sentidos se agudizan muchisimo más...

domingo, 30 de marzo de 2008

Libertad




Ya se han ido Alejandro, Marta, Manu y Uco de mi lado, las últimas visitas en el Q'osco, mi ciudad adoptiva de estos últimos 20 meses. Ando haciendo la mochila, despidiéndome con pena de la gentita, enviando cosas a España por barco y desmantelando mi casa en Purgatorio. Estoy triste de dejar esta ciudad que me ha acogido tan bien y me ha dado tantos buenos momentos. Echaré de menos sus calles empedradas y las mamitas vendiendo choclo con queso, el bullicio de la plaza de armas, las noches de San Blas con los mojitos de Walter, la maravillosa voz de Mayte y el piano de Michelle, la risa de los niños de Chaskawasy, las enormes piedras Incas de Sacsahuaman y los Apus que nos observaban cercanos a todos los moradores de este ombligo del mundo. También extrañaré la selva del Manu con sus ríos y cielo de estrellas mágicos. Pero a su vez ando contenta (siempre esquizoide por mi signo geminiano) de partir hacia lo desconocido, hacia parajes naturales o ciudades perdidas. No llevo mapa ni guía ni apenas dirección alguna. Sólo quiero meterme en mis pensamientos y en lugares poco comunes, observar y sentir la libertad absoluta de comer sólo cuando tenga hambre y dormir cuando tenga sueño, como una niña pequeña. Este es uno de los sueños de mi vida, llegar a Tierra de Fuego. Ya mis alas se agitan sin cesar guiñandome en la espalda. Mi primera parada será el Salar de Uyuni y de ahí pasaré al desierto de San Pedro de Atacama en Chile o quizás no, en realidad no tengo plan. Creo que voy a guiarme por mi intuición y las estrellas. La libertad absoluta está en la carretera o si no, preguntad a mis amigos Pablo y a Ana que estan dando la vuelta al mundo en diez años. Hay que agarrar los sueños, para ello sólo hay que estirar los brazos y cogerlos...
Si los grandes aceptasen humildemente que sienten miedo
los pequeños no harían tanto daño para esconderlo
volviéndonos medios
todos nos volvemos pequeños
volviéndonos pequeños
todos nos volveríamos grandes
Alain Lugosz

jueves, 20 de marzo de 2008

un viaje eterno a la selva del Manu

Creo que la cosa es que logras trasponer esa combinación de familiaridad y riesgo, cuántos europeos escribirían de estas cosas como si fueran unos Indiana Jones. Bueno, suerte que no haya pasado nada grave. Besos. Pablo

El viaje a la selva del Manu fue eterno aunque yo iba mentalizada pues no es mi primera temporada de lluvias. Salimos el lunes a las 8.45 a.m. en el bus y a medio día llegamos a Paucartambo, el último pueblo serrano antes de convertirse los apus andinos en selva verde y frondosa. Paramos media hora para degustar chicharrón en el mercado y una tortilla de patatas que llevábamos en la mochila y continuamos viaje hasta que a lo lejos divisamos una cola de vehículos impresionante: camiones, 4x4, buses, camionetas... había un derrumbe desde la noche anterior y ningun tractor había llegado a aplanar el camino. Me gusta ver a la gente salir de los camiones y vender comida en medio del derrumbe. Sobre el lodo montan sus tiendecitas ambulantes dónde colocan cortezas de chancho, galletas moraditas o lo que sea que tengan a mano. La gente lo agradece pues lleva muchas horas sin comer y también se comparte lo que se tiene (plátanos, tamales...) así que el ambiente, en vez de lúgubre, es bastante agradable. Si eso pasara en la vieja y caduca Europa (cosa improbable por el nivel de carreteras que hay) sólo habria cientos de personas con cara amargada hablando por el celular y lamentándose de que llegan tarde. Alla somos esclavos del tiempo, aca se paran los relojes. Además en la selva no hay cobertura y como la gente es paciente, te contagian. Al final y con el esfuerzo de todos, fuimos pasando poco a poco. Eran cerca de las 10:30 de la noche cuando llegamos a Pilcopata y seguía lloviendo. Alla estaba el autobus de Cotayo y Haydé, unos viejos conocidos míos y nos montamos sin mucha confianza en cruzar el río Carbón pues la lluvia cada vez, más intensa, golpeaba con fuerza el destartalado bus. Al llegar a Atalaya a la media noche, el río Carbón estaba muy alto y era imposible cruzar así que viendo que teníamos que pernoctar en el incómodo busito, me bajé al lodge más cercano y convencí al encargado de que nos dejara una habitación gratis dadas las circunstancias. Accedió al ver que iba con un niño y eramos cinco mujeres, resultando que el era el primo de la directora de nuestro proyecto en Salvación. Es un pequeño mundo y más en la selva! Dormir fue un tarea imposible pues cinco mujeres y un niño en dos camas más la fuerte lluvia golpeando contra la calamina del techo hacían imposible cerrar los ojos. Por primera vez en mi vida sentí la responsabilidad de ser madre. A las 5:00 am ya estába levantada y vestida para cruzar el río, pero la lluvia persistía. Dieron las 10:00 am y algunos camiones empezaron a cruzar, y nuestro bus estaba listo aunque yo no lo veía nada claro pero conseguimos cruzar el primer río. Para pasar el segundo, Cotayo y sus ayudantes se tiraron como dos horas viendo por dónde era mejor pasar para después pasar por el peor sitio!. Nos quedamos atascados en mitad de la corriente del río ligeramente volcados hacia la izquierda. Comenzó a entrar agua en el bus y me dió un poco de miedo que volcara, que hubiera pánico o que nos arrastrara la corriente. Decidimos salir por la cabina del conductor sólo que yo llevaba a gustavito en un brazo y mi ordenador portátil en el otro y cuando salté la corriente era tan fuerte que me asusté bastante sobre todo por mi ahijadito quien estaba con cara de susto. Unos caballeros nos ayudaron a cruzar a Claudia y a Gustavito y a mi junto al resto de las chicas pues era muy difícil cruzar el río por la fuerza de la corriente. Llegamos a Salvación caminando a las doce del mediodía. Habían pasado 28 horas desde que salimos del q'osco y aunque cansados, sucios y mojados estaba contenta de estar en mi selva. Y es que yo, en el fondo de mi corazón, adoro el Perú profundo. Me gusta sentir lo que ellos sienten y padecer lo que padecen cuando se echan a los caminos...

jueves, 14 de febrero de 2008

calle 7 culebras



La calle siete culebras es mi calle preferida de Q'osco y está al ladito de mi casa. Por la noche la cierran con verjas y rejas y nunca entendí porqué, así que de mañana no pasa que lo pregunte aunque seguro me pueden dar mil y una explicaciones y que ninguna sea cierta...

....Hoy pregunté y la cierra el Hotel Monasterio, de cinco estrellas para que no orinen (como en la mía) y por seguridad. Por cierto, la habitación más barata del hotelito vale 700 dólares y tiene descomprensión con oxígeno en algunos cuartos para el mal de altura, así que lo de cerrar una calle lo tenían chupao!

incluyo el comentario de mi amigo Pablo del Valle:
Es triste decirlo, chiqui, pero 7 culebras suele estar cerrada por el simple y horrible motivo que constantemente los transeúntes la orinan, y en general, peores cosas harían si estuviera abierta por las noches. Alguna vez me tocó ver que unos borrachos estaban orinando en la reja cerrada de 7 culebras, ya eran más de las doce de la noche y podían orinar felices. también los chilenos la pintaron y el bochinche que armaron los cusqueños, tan dados a un muy extraño chauvinismo. Eso de orinar en lugares públicos es uno de los hábitos inveterados, vergonzosos, de nosotros los peruanos. nada podemos decir para defendernos excepto que se trata de una sociedad cuyas ciudades tienen una vida muy reciente, que existen pocos baños públicos (por ejemplo en Lima, puedes caminar cuadras y cuadras y no encuentras un puto baño) pero digamos que es que la ruralidad de Cuzco es más tangible, porque al salir en auto en poco tiempo ya estás en el campo, donde la natura hace hasta un poco trivial, a veces, ir en busca de baños. En muchas comunidades han puesto letrinas porque los reservorios de agua para el ganado se contaminan, pero consintamos que da una gran sensación de libertad cagar en la punta de un cerro. Corre mucho viento, silba el viento verdaderamente, porque tempestades hay a cada momento. Una naturaleza inclemente y violenta

enamorarse

Ummm otro San Valentín sin flores ni cenas románticas..que bien y sin hacerle el juego al corte inglés, en mi caso al Molino, el centro comercial dónde encuentras todito de imitación. Acá se celebra no sólo el día de los enamorados sino también el de la amistad...¡quien no se consuela es porque no quiere! Yo no digo que no estaría bien enamorarse pero con el aroma de la taza de café que tengo frente a mi y mi libertad son suficientes para hacerme sentir viva... y, bueno, sumida en esta tontería de reflexión, tomo la rápida decisión de que estoy mejor sóla, con este silencio interior. Está bueno estar tan lejos para encontrarme con mi yo esencial; no me resigno a nada por lo que me dedico a sacar a flote la adrenalina interior que encapsulada busca su lugar. Creo que mi alma se agita sin descanso buscando descubrir ese algo que justifique mi presencia en este mundo...por eso decidí venir y ahora decido partir hacia el Sur sin importarme mucho el rumbo aunque la soledad de estos páramos andinos hayan sido un buen refugio hasta ahora...claro, todo esto con alguien al lado rompiendo mi paz interior..sencillamente..no es lo mismo... así que enamorarse supongo que estaría bien, pero...

miércoles, 13 de febrero de 2008

gustavito dice agua

Gustavo es lo más parecido a un hijo que tengo. Es mi ahijado, tiene cinco años y lo he acogido en mi corazón. Este video lo colgaron unas australianas voluntarias en Youtube y recién lo descubrí. Es increible ver en internet el Hogar de las Estrellas y ese espacio dónde hemos pasado tanta horas en cumpleaños, tareas, talleres y juegos con los niños. Gustavo dice agua para referirse al mar por eso tengo tantas ganas de que vean el mar estos niños serranitos. La mama de Gustavito es buena y lo quiere así que ahora vive con ella y yo le visito. A veces se viene a mi casa a dormir. La última vez se pichinó en mi cama pero no pude regañarle pues estaba soñando cosas increibles. Lo pasamos muy bien juntos jugando a los superhéroes y nos dan ataques de risa. Dice su mama que a veces en el cerro sueña conmigo y se levanta tempranito a mirar por el precipicio diciendo que voy a ir a recogerle en mi carro rojo, su color favorito. Ahora el agua de Gustavo se va a tornar en río pues me lo llevo de vacaciones a la selva del Manu y quiero ver su carita cuando vea el río Alto Madre de Dios y cuando nos bañemos en él. Gustavo volverá a señalar y a decir "agua" y yo le abrazaré más fuerte que nunca...

Gustavito dice agua

domingo, 3 de febrero de 2008

Carnaval, tortilla española y Tomás

Hoy llevo un día tranquilo. Es carnaval. Hace ya un año que estuvo Sandro aca y tirábamos globos con agua desde un balcón de la plaza de armas a turistas con cámara. Por eso no me atrevía a asomarme a la calle. Sabía que podía recibir multitud de bombas de agua y ando un poco resfriada así que he salido un segundo a comprar a la tienda pues quiero cocinar para mis compañeros de casa. Antes de salir, andaba peinándome y me ha preguntado el espejo quien era. La verdad, hoy no me reconozco, me veo distinta. Ya desde hace rato me veo así, mis manos no son las de antes, ni mi rostro o mi cuerpo, ni siquiera mi mirada que está más cansada por haber visto miseria y violencia de seguidito pero me pinto los labios y sorío pues conozco a gente más chiquita que no tiene ni la mitad de entusiasmo que la que se asoma al cristal. Decido que mi espíritu es jóven, mi alma risueña y mi energía sigue intacta como si hubiese hecho un pacto con el diablo o como dice mi hermana Nines, me hubiera caído en una marmita cuando era chiquita como Obelix, el galo. Así que salgo a la calle y me libro de los globos dando un quiebro entre un cruce de agua de una pandilla de niños y llego seca a la tienda de Wynapata con Arcoiris. Compro patatas, cebolla, huevos, ensalada y vino chileno. Vuelvo dando un paseo y sigo sorteando el agua. Con la tortilla española y la ensalada pongo unas tapas de queso de oveja y de jamón serrano. "Ummmm que rico" dicen todos. Pero la verdadera fiesta me la hace Tomás, el argentino que desde hace poco vive en casa. Su hermano de 21 años es síndrome de down y tras un rato hablando de su hermano, le ofrecí el cuarto libre de mi casa. Me ha hecho reiki y tiene un altar de piedras energéticas en su cuarto. Es una de esas personas que siempre rien y que siempre tienen algo ocurrente que decir. Ha colgado un cartel en la puerta de su cuarto que dice "por favor quitense los zapatos al entrar... la ropa ya lo iremos viendo sobre la marcha... conichuwa" Me cuenta riendo que el no se va de caza por la noche, sino de pesca porque el se queda parado o bailando en el Mama Africa y siempre pican...; viaja con un palo que le sirve de bastón y al que esta decorando con cintas de macramé. Me gusta compartir mi casa con el a pesar del olor a Axe y del desorden...hay cosas que no les pasamos a casi nadie pero hay personitas que tiene el don de hacernos sentir como en casa y hacernos reir a carcajadas y a esa gente le terminas acogiendo y perdonando todo... es esa energía fuerte que circula entre algunas personas con otras... son esos momentos en que las cosas cobran todo su sentido...